Queremos Rugby, es nuestro derecho.
Esta decisión fue asumida en su momento por el Delegado de la Consejería en Granada, tras haberle planteado la necesidad de que el Rugby tuviera la oportunidad de regresar a esta emblemática instalación, desde que aquel lejano año de 1966, cuando se disputo en el Estadio de la Juventud un partido amistoso entre los equipos CADU de Sevilla y el CAU de Granada.
En un momento del acto trasladamos al Consejero Luciano Alonso y autoridades allí presentes nuestro agradecimiento y a la vez la necesidad de que se eviten desequilibrios con otras provincias andaluzas a nivel de instalaciones para nuestro deporte.
Sin entrar en valoración alguna sobre las condiciones y los plazos de esta remodelación, hemos de sentirnos satisfechos y a la vez comprometidos para hacer valer este compromiso y luchar por una reivindicación histórica del Rugby de Granada ante la falta de instalaciones y en la mayoría de los casos del uso compartido con otras disciplinas.
Desde la inauguración del Campo de Rugby de la Ciudad Deportiva de la Diputación, gracias a la colaboración de la Diputación de Granada, la Junta de Andalucía, el Consejo Superior de Deportes y la Federación Andaluza, el 23 de septiembre de 1995, y salvando las instalaciones de la Universidad de Fuentenueva, no hemos tenido en Granada una instalación que asuma la demanda existente, ya que incluso a sabiendas de que ese espacio era una instalación especializada y recogida así en el Censo de Instalaciones del CSD y de la Junta, nunca nos opusimos a compartirlo con otros deportes y eventos, algo que sigue ocurriendo a día de hoy.
Nuestro deporte nunca ha sido exigente, se ha conformado con espacios compartidos y polivalentes, algo que sería inimaginable por otros dirigentes deportivos que plantean la exclusión y la “pseudo-privatización” de espacios públicos como condición de desarrollo.
La verdad es que hay modalidades que con mucha menor actividad y práctica encuentran acogida a sus legítimas reivindicaciones y esto se traduce en avance y desarrollo para ellos.
Este proyecto se une al contraído por la anterior corporación del Ayuntamiento de Granada para adaptar las instalaciones municipales del “Cerrillo de Maracena” para la práctica compartida del Rugby y del Futbol siete.
En ambos casos nos mantendremos expectantes, y ofreceremos nuestra colaboración y asesoramiento para que la demanda legitima de los granadinos y granadinas que practicamos Rugby tengan la necesaria respuesta de las instituciones.
Ya no ha lugar seguir entrenando en el “botellodromo”, en el Llano de la Perdiz o en explanadas sin luz, no es de recibo.
No nos valen los tópicos, no somos “burros”, jugamos en cualquier superficie, somos considerados con el uso pues carecemos de privilegios y de horas, adaptamos nuestro calzado, cualquier espacio nos parece idóneo, los hombres y mujeres del Rugby demostramos a quien quiere acercarse y conocernos que nada es lo que parece y que la filosofía que transmitimos rompe cualquier estereotipo interesado.
Los resultados deportivos, el número de practicantes y clubes, así como los valores y cualidades que implican nuestro deporte deben ser reconocidos y fomentados, sin detrimento de otros, pero sin agravios.
Pablo Rubio García
Delegado Federación Andaluza de Rugby en Granada